Valencia en 3 días: del casco histórico a la Ciudad de las Artes y las Ciencias

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ES
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Valencia
⛰️ ALTITUD
15 m
📅 MEJOR ÉPOCA
Abril a junio y septiembre a octubre
🗣️ IDIOMA
Español y valenciano
💉 VACUNAS Y PREVENCIÓN
No se exigen vacunas obligatorias para el ingreso. Se recomienda tener al día las vacunas de rutina (triple viral, tétanos-difteria) y consultar con un centro de vacunación internacional antes de viajar.

Por qué ir a Valencia. Valencia es la tercera ciudad de España y una de las pocas capaces de ofrecer en un mismo viaje un casco histórico medieval, arquitectura de vanguardia, playa, buena comida y mucho sol. Fue fundada por los romanos en el año 138 a. C. con el nombre de Valentia, fue musulmana durante varios siglos y se convirtió en una de las ciudades más ricas de la Corona de Aragón en la Edad Media. Hoy es una ciudad llana, con muchos kilómetros de carril bici, un clima suave casi todo el año y un ritmo de vida tranquilo. Esta guía recoge lo que vimos en tres días, con explicaciones de cada sitio.
Cómo organizar los tres días. Una propuesta sencilla: el primer día, el casco histórico (Plaza de la Virgen, la Catedral con el Micalet, la Lonja y el Mercado Central) y, de noche, la Plaza del Ayuntamiento; el segundo, la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el Jardín del Turia; y el tercero, la playa de la Malvarrosa y el barrio marinero del Cabanyal, o una excursión a la Albufera para ver el atardecer y probar la paella en El Palmar. Si se viaja con niños, el Parque Gulliver y el Oceanogràfic son paradas casi obligadas. La mayor parte de los trayectos se hacen a pie, en bicicleta (hay un servicio público de alquiler) o en metro.
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La Plaza de la Virgen. Es el corazón de la ciudad antigua y, según los arqueólogos, ocupa el lugar del foro de la Valentia romana. De noche, iluminada, es una de las imágenes más bonitas de Valencia. En el centro está la fuente del río Turia, obra del escultor Manolo Silvestre (1976): una figura masculina reclinada que representa al río y ocho figuras de niñas que simbolizan las ocho acequias que riegan la Huerta. Alrededor se ven el ábside de la Catedral, que se empezó a construir en 1262 sobre una antigua mezquita y es de estilo gótico, la torre del Miguelete o Micalet a la derecha, y la basílica de la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad, a la izquierda. Los jueves a mediodía, en la Puerta de los Apóstoles de la Catedral, se reúne el Tribunal de las Aguas, un tribunal de agricultores que resuelve los conflictos del riego desde hace más de mil años y que es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
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El Ayuntamiento y su plaza. La Plaza del Ayuntamiento es el gran espacio abierto del centro, con fuentes, floristas y mucho movimiento. El edificio del Ayuntamiento, de estilo ecléctico y con influencias francesas, se construyó a comienzos del siglo XX sobre un antiguo hospital, y su torre del reloj es uno de los símbolos de la ciudad. Sobre el balcón principal se ve el murciélago (el famoso rat penat), que aparece también en el escudo de Valencia. En Navidad la fachada se cubre de luces, como en esta foto, y la plaza se llena de gente. Además, es el escenario de la mascletà, el espectáculo de pólvora que se dispara cada día a las 14:00 durante las Fallas.
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La Plaza de Toros. Está justo al lado de la Estación del Norte, un edificio modernista que merece la visita aunque no se viaje en tren. La Plaza de Toros se construyó a mediados del siglo XIX, con un diseño de inspiración romana que recuerda al Coliseo, con cuatro pisos de arcos de ladrillo, y es una de las más grandes de España. Iluminada de noche, es una de las fotos más espectaculares del centro. Aparte de las corridas, que han ido perdiendo protagonismo, se celebran conciertos y otros espectáculos. Muy cerca está la calle Colón, una de las zonas comerciales más importantes de la ciudad.
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La Ciudad de las Artes y las Ciencias. Es el gran símbolo de la Valencia moderna, y se levanta en el antiguo cauce del río Turia, desviado después de la gran riada de 1957. Fue proyectada sobre todo por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava, con la colaboración de Félix Candela en el Oceanogràfic. En esta foto se ven, a la izquierda, el Hemisfèric, un edificio con forma de ojo que alberga un planetario y una pantalla de cine de gran formato, y en el centro el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, con su estructura de esqueleto blanco. El conjunto se completa con el Umbracle (un mirador ajardinado), el Oceanogràfic (el mayor acuario de Europa), el Palau de les Arts y el Ágora. Los edificios se reflejan sobre una gran lámina de agua azul turquesa, y lo mejor es verlos de día y también al caer la tarde.
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El Ágora y el puente de l’Assut de l’Or. Al fondo del conjunto aparece el Ágora, una gran sala cubierta de formas ovaladas y revestida de azulejos en tonos azules, que se usa para conciertos, torneos deportivos y eventos. Delante está el puente de l’Assut de l’Or, también de Calatrava, con su mástil blanco y sus cables, que cruza el antiguo cauce del río. Fotografiar el Ágora a través de los cables del puente da imágenes muy gráficas. La entrada a los exteriores es gratuita; para entrar en los museos, el acuario o el planetario hay que comprar entrada, y existen entradas combinadas.
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El Parque Gulliver. En el Jardín del Turia, el gran parque que recorre la ciudad aprovechando el cauce seco del río, está uno de los parques infantiles más originales de Europa. Es una gigantesca figura de Gulliver, el personaje de la novela de Jonathan Swift, tumbado en el suelo y atado por los liliputienses; los niños trepan por su cuerpo, se deslizan por sus brazos y piernas, y suben por las escaleras del chaleco. Está pensado para que se juegue en sus formas, con toboganes, cuerdas y pasadizos, y es muy popular los fines de semana. El Jardín del Turia mide unos nueve kilómetros, tiene carril bici y zonas deportivas, y es un buen lugar para pasear o alquilar una bicicleta.
Qué comer. Valencia es la cuna de la paella, y la auténtica paella valenciana lleva pollo, conejo, judía verde plana (ferraúra), garrofón, tomate, azafrán y arroz, cocinada a fuego de leña. Se come mejor al mediodía, no de noche. Otros platos para probar: el arroz al horno, el arroz negro, la fideuà, el all i pebre (un guiso de anguila de la Albufera) y los tapeos de la zona del Mercado Central, uno de los mercados de abastos más grandes de Europa, con una arquitectura modernista muy bonita. De bebida, la horchata de chufa con fartons, típica de Alboraya, y el agua de Valencia, un cóctel de cava, naranja, vodka y ginebra. Y, por supuesto, las naranjas, que dan fama a toda la región.
Consejos prácticos. (1) Las mejores épocas son primavera y otoño: en verano hace mucho calor y humedad. (2) En marzo se celebran las Fallas (del 15 al 19), una fiesta declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, con monumentos de cartón y madera que se queman la última noche; es espectacular, pero hay que reservar alojamiento con mucha antelación. (3) El aeropuerto está conectado con el centro por metro. (4) La Valencia Tourist Card incluye transporte y descuentos en museos. (5) Cuidado con la hora de comer: en España se come tarde, y muchas cocinas cierran entre comidas. (6) La Catedral y el Micalet se pueden subir: son unos 207 escalones hasta lo alto, con vistas de toda la ciudad.
Conclusión. Valencia es una ciudad cómoda, soleada y con mucho que ofrecer, desde los rincones medievales hasta la arquitectura más futurista, pasando por la playa y por una gastronomía excelente. Tres días permiten ver lo esencial, pero siempre se queda algo pendiente, que es la mejor razón para volver.
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